Lunes, 21 de Septiembre del 2020

Cómo disfrutar del sol con seguridad

Las radiaciones solares pueden clasificarse según sus longitudes de onda: ultravioleta (UV), 280-400 nm; luz visible, 400-800 nm; e infrarroja, 800-1.800 nm.  La región UV abarca el intervalo de longitudes de onda de 100 a 400 nm y se divide en las tres bandas siguientes:

  • UVA (315–400 nm)
  • UVB (280–315 nm)
  • UVC (100–280 nm)

Cuando la luz solar atraviesa la atmósfera, el ozono, el vapor de agua, el oxígeno y el dióxido de carbono absorben toda la radiación UVC y aproximadamente el 90% de la radiación UVB. La atmósfera absorbe la radiación UVA en menor medida. En consecuencia, la radiación UV que alcanza la superficie terrestre se compone en su mayor parte de rayos UVA, con una pequeña parte de rayos UVB.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que la exposición excesiva a las radiaciones ultravioleta (UV), se relaciona con diferentes tipos de cáncer cutáneo, quemaduras de sol, envejecimiento acelerado de la piel, cataratas y otras enfermedades oculares. También se ha comprobado que estas radiaciones aminoran la eficacia del sistema inmunitario. Pero en cantidades pequeñas, son beneficiosas para la salud. Pueden mejorar la apariencia de la piel, estimular la producción de serotonina (hormona que ayuda al bienestar emocional), promover la síntesis de la vitamina D (la cual contribuye a la mineralización de los huesos y la absorción del calcio en el cuerpo).  

Los factores que influyen en la acción de la exposición solar son:
  1. Fototipo de la piel de las personas: es la capacidad de adaptación al sol que tiene cada persona desde que nace, es decir, el conjunto de características que determinan si una piel se broncea o no, y cómo y en qué grado lo hace. Cuanto más baja sea esta capacidad, menos se contrarrestarán los efectos de las radiaciones solares en la piel.
  2. Ángulo de incidencia de los rayos sobre la piel: motivo por el que el rostro especialmente la nariz y el labio superior son los primeros en quemarse.
  3. Altitud:  con cada 1000 metros de incremento de la altitud, la intensidad de la radiación UV aumenta en un 10 a 12%.
  4. Latitud geográfica: cuanto más cerca del ecuador, más intensa es la radiación UV.
  5. Reflexión de la superficie: diferentes tipos de superficies reflejan o dispersan la radiación UV en diversa medida como la nieve, superficies de aguas planas, y en menor medida la arena, el pasto y los ríos pueden llevar a aumentos muy grandes de exposición.
  6. Nubosidad: en cielos cubiertos de nubes hay disminución de la radiación UV de la superficie, sin embargo, esta de todas formas puede ocasionar daños a la piel.
  7. Hora del día: la radiación solar es mayor al mediodía, entre las 12 y las 16 horas.2 8) Fecha del año: Cabe destacar que, a pesar que durante la estación de verano hay mayor exposición a la radiación solar, es importante protegerse durante todo el año.

CIFRAS QUE CONFUNDEN 

La radiación UVA provoca efectos a largo plazo, como fotoenvejecimiento, fotosensibilización y melanoma. En cambio, la UVB es la responsable del eritema inmediato, la fotoinmunosupresión, la pigmentación de la piel y el cáncer cutáneo no melanoma.

Se denomina factor de protección solar (FPS) al número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural de la piel frente al eritema o enrojecimiento previo a la quemadura. Se debe tener en cuenta que la definición sólo indica la capacidad de protección frente al eritema y no frente a los otros efectos producidos por la radiación UVA.

La determinación del Factor de Protección Solar (FPS) debe ser realizada siguiendo únicamente métodos in vivo, aplicando estrictamente una de las siguientes referencias o sus actualizaciones:

  • FDA, FDA, Departamento de Salud y Servicios Humanos, productos de protección solar para uso humano sin receta. Monografía final: Regla propuesta, Parte 21 CFR 352 y col., 1999.
  • COLIPA/JCIA/CTFA-SA. Prueba Internacional de Factor de Protección Solar (SPF) Método, 2006.

Existe la idea errónea de que el SPF se relaciona con el tiempo de exposición solar. Por ejemplo, muchas personas creen que, si normalmente se queman con el sol en una hora, un protector solar SPF 15 les permite permanecer al sol durante 15 horas (por ejemplo, 15 veces más) sin quemarse con el sol. Esto no es cierto porque el SPF no está directamente relacionado con el tiempo de exposición solar sino con la cantidad de exposición solar.

Por lo tanto, para obtener la mayor protección del protector solar, elija uno con un FPS de al menos 15. Y si tu piel es clara, es posible que desees un SPF más alto de 30 a 50.

Factor de protección UVA: es el número que resulta del cociente entre la dosis mínima de radiación UVA necesaria para inducir un oscurecimiento pigmentario persistente de la piel protegida con un producto de protección solar, y la dosis mínima de radiación UVA necesaria para inducir el oscurecimiento pigmentario mínimo persistente de la misma piel sin proteger.


ELEGIR EL PRODUCTO ADECUADO

Producto de Protección Solar: cualquier preparado (como crema, aceite, gel, loción, barra o aerosol) de aplicación sobre la piel humana con la finalidad exclusiva o principal de protegerla de la radiación UV absorbiéndola, dispersándola o reflejándola.

En el rotulado principal del producto para la proteccion solar es obligatorio indicar en forma destacada que el numero de protección solar se acompañe de la sigla “SPF” o “FPS” o de las “Factor de Proteccion Solar”.

Las declaraciones sobre la eficacia de los productos de protección solar deben figurar en el rótulo mediante categorías como baja (2, 4, 6), media ( 8, 10, 12), alta (15, 20, 25) y muy alta (30, 40, 50) . Los protectores solares que no son de amplio espectro o que carecen de un SPF de al menos 15 deben llevar la advertencia: “Alerta de cáncer de piel/envejecimiento de la piel: Pasar tiempo al sol aumenta el riesgo de cáncer de piel y de envejecimiento prematuro de la piel. Este producto ha demostrado que sólo previene las quemaduras por el sol, no el cáncer de piel ni el envejecimiento prematuro de la piel.”

Los productos de protección solar deben proteger frente a ambas radiaciones, UVB y UVA. Deben ser de amplio espectro, por lo que es importante buscarlos en la etiqueta. 

Es necesario diferenciar dos menciones: resistente al agua cuando el protector solar no pierde su capacidad protectora después de 40 min de inmersión en el agua e Impermeabilidad cuando no la pierde después de 80 min de inmersión en el agua. Aunque el protector solar ofrezca una de estas dos propiedades, se aconseja repetir la aplicación después del baño.

Téc. Clga. Univ. Alejandra Bermejo

Docente Universidad de Buenos Aires